viernes,agosto 28,2026

Daniel Arizmendi “El Mochaorejas”, absuelto por secuestro pero seguirá en prisión por otros delitos

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Una reciente resolución judicial ha colocado nuevamente en la atención pública el caso de Daniel Arizmendi López, mejor conocido como “El Mochaorejas”, uno de los secuestradores más notorios en la historia criminal moderna de México.

 

Este miércoles, una jueza federal absolvió a Arizmendi del delito de privación ilegal de la libertad en su modalidad de secuestro, tras considerar que las pruebas presentadas en ese proceso específico fueron insuficientes para acreditar su responsabilidad penal.

 

En consecuencia, se ordenó su liberación inmediata en relación con esa causa penal.

 

 

Pese a esta decisión, el criminal no recuperará su libertad, ya que continúa recluido en un penal de máxima seguridad debido a otras condenas vigentes que enfrentaba desde hace décadas.

 

 

Historia de un apodo y una condena

 

Arizmendi alcanzó notoriedad en la década de 1990 por encabezar una banda criminal que operaba principalmente en la Ciudad de México y el Estado de México, caracterizada por secuestros violentos y la mutilación de orejas o dedos de sus víctimas como método para presionar el pago de rescates. Esto le valió el sobrenombre de “El Mochaorejas”.

 

 

Fue detenido el 17 de agosto de 1998, luego de un operativo policiaco en Naucalpan, Estado de México, que culminó con la captura de varios integrantes de su banda. En años posteriores fue condenado a cientos de años de prisión por delitos como secuestro, homicidio, delincuencia organizada y posesión de armas de uso exclusivo del Ejército.

 

La decisión judicial y sus efectos

 

La jueza Raquel Ivette Duarte Cedillo, titular del Juzgado Segundo de Distrito en Materia Penal en el Estado de México, determinó que las pruebas de ese expediente no cumplían con el estándar probatorio requerido para sostener la acusación por secuestro, por lo que procedió a absolverlo de esa imputación específica.

 

Además, en la misma causa penal se le impuso una pena por delincuencia organizada de ocho años, que fue considerada como cumplida, debido a los más de 27 años que Arizmendi ha permanecido en prisión desde su detención en 1998.

 

Aun con esta absolución parcial, el fallo no implica su liberación total, pues otras sentencias en su contra siguen vigentes, sumando más de 250 años de prisión por distintos delitos graves. Por ello, permanecerá interno en el Centro Federal de Readaptación Social número 14, en Durango, centro penitenciario de máxima seguridad.

 

La Fiscalía General de la República (FGR) aún puede impugnar la resolución a través de los recursos legales correspondientes, mientras que el caso de Arizmendi continúa siendo objeto de atención y debate nacional.