La diputada federal por el Partido Acción Nacional (PAN), Liliana Ortiz Pérez, ha denunciado ser víctima de violencia política de género, tras las críticas y señalamientos que han surgido en torno a su carrera y la de sus hermanas, quienes también ocupan cargos públicos en diferentes partidos políticos.
Ortiz Pérez ha calificado como “sumamente violento” que se les acuse de nepotismo, argumentando que cada una de las hermanas milita en partidos distintos: ella en el PAN, Denisse Ortiz como senadora suplente por el Partido del Trabajo (PT) y María Esther Ortiz como regidora por Movimiento Ciudadano (MC) en el Ayuntamiento de Puebla.
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“Resulta injusto y ofensivo que se nos desacredite solo por ser familia. No compartimos partido, ni estructura, ni intereses comunes en el ejercicio del poder público. Las tres hemos trabajado por méritos propios”, afirmó la diputada.
Asimismo, Ortiz enfatizó que su carrera política ha sido construida a lo largo de más de tres décadas dentro del PAN, con diversos cargos y responsabilidades en el servicio público.
Entre ellos, destacó su participación en el Sistema Municipal DIF durante las administraciones de su esposo, Eduardo Rivera, cuando fue presidente municipal de Puebla.
Para la legisladora, las críticas que la vinculan con actos de nepotismo no solo carecen de fundamento, sino que forman parte de una narrativa que busca descalificar a las mujeres que participan activamente en la política.
“Este tipo de acusaciones se usan como una herramienta para deslegitimar el avance de las mujeres en la vida pública. Es violencia política disfrazada de crítica”, señaló.

