De entre todos los relatos que resguarda el subsuelo de la capital poblana, el mito del “oro de los hermanos Serdán” permanece como uno de los enigmas más fascinantes para el interés público, combinando la tragedia histórica de 1910 con el misticismo de los tesoros ocultos de la Revolución Mexicana.
La leyenda tiene su origen en los acontecimientos del 18 de noviembre de 1910, cuando la casona de la actual calle 6 Oriente fue sitiada por las fuerzas porfiristas. Tras un cruento tiroteo, el líder maderista Aquiles Serdán pasó cerca de 14 horas oculto en un pequeño foso subterráneo excavado bajo la duela de su recámara, lugar donde finalmente fue descubierto y asesinado al intentar salir durante la madrugada.
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A raíz de la existencia real de este estrecho escondite, la imaginación popular comenzó a tejer un relato alternativo. Según la creencia urbana que se ha transmitido por generaciones, el hueco en el piso no era solo un refugio de emergencia, sino la entrada a un compartimento secreto donde la familia Serdán custodiaba un cuantioso cargamento de monedas de oro y plata, destinado a financiar el levantamiento armado a nivel nacional.
El mito asegura que gran parte de esta fortuna nunca fue localizada por los soldados federales y quedó sepultada tras la destrucción parcial del inmueble. Este relato viene acompañado por un fuerte componente paranormal; antiguos testimonios de vecinos y visitantes del hoy Museo Regional de la Revolución Mexicana afirman que en el sitio se llegan a escuchar ruidos de pasos pesados, murmullos y el eco metálico de monedas, atribuidos al alma en pena de un custodio revolucionario.
A pesar del arraigo de la leyenda, especialistas e historiadores coinciden en que el supuesto tesoro pertenece estrictamente al folclor poblano. Los archivos históricos demuestran que el movimiento maderista local operaba con recursos sumamente limitados, al grado de que la familia Serdán sacrificó su propio patrimonio familiar para la compra de los pocos rifles y municiones utilizados en la batalla.
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Aun sin bases científicas, el relato del oro oculto se niega a desaparecer, consolidándose como una metáfora popular sobre el invaluable valor histórico y el sacrificio que resguardan los muros de la emblemática casona de la 6 Oriente.

