Bangkok, Tailandia. — La mexicana Fátima Bosch se coronó como Miss Universo 2025, durante la ceremonia celebrada esta noche en el Impact Challenger Hall de Bangkok. Su victoria representa un momento histórico para México y marca la cuarta corona para el país en la historia del certamen.
El ascenso de Bosch no estuvo exento de controversia. A inicios de mes, vivió un tenso enfrentamiento con el director del certamen, Nawat Itsaragrisil, quien la criticó públicamente durante una transmisión en vivo.
Esto provocó la salida de varias concursantes en señal de solidaridad, un episodio que se viralizó rápidamente.
Finalmente, Itsaragrisil ofreció disculpas, y su participación en algunas actividades del concurso fue restringida por parte de la organización de Miss Universo.
En su discurso, Bosch resaltó la importancia de alzar la voz y defender los derechos de las mujeres.
Voces desde México la felicitaron de inmediato; en su estado natal, Tabasco, el gobernador Javier May Rodríguez señaló que el triunfo inspira a las nuevas generaciones.
Las reacciones en redes sociales han sido de orgullo, aunque también acompañadas por críticas y señalamientos de algunas participantes.
La victoria de Bosch ha generado discrepancias entre algunas de sus compañeras mexicanas. Camila Canto, quien representó a Puebla, declaró públicamente que no felicitó a Bosch tras la coronación.
Según Canto, la sororidad entre concursantes no fue genuina, y su postura ha reavivado el debate sobre la competencia y la verdadera hermandad entre mujeres.
Fátima Bosch tiene 25 años y es originaria de Teapa, Tabasco. Se formó en Diseño de Indumentaria, con estudios en la Universidad Iberoamericana, en Milán y en el Lyndon Institute de Vermont.
Además, tiene una vida multifacética: practica tenis, monta a caballo, pinta, toca música y lee con pasión.
Más allá del brillo del concurso, su victoria se percibe como un símbolo de resiliencia y empoderamiento femenino. Bosch ha dicho que su meta no es solo usar la plataforma para su crecimiento, sino también para servir a otros y dar voz a quienes no siempre son escuchadas.

