viernes,agosto 28,2026

El jardín perdido de Teotihuacan y el antropólogo del Porfiriato que reveló su esplendor

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Un capítulo poco conocido de la historia de Teotihuacan ha vuelto a llamar la atención de investigadores: la existencia de un jardín creado a finales del siglo XIX que buscaba recrear el paisaje natural que rodeó a la antigua ciudad prehispánica.

La iniciativa surgió durante el periodo del Porfiriato, cuando el arqueólogo mexicano Leopoldo Batres encabezaba trabajos de exploración y restauración en la zona arqueológica. Como parte de estos proyectos, Batres impulsó la creación de un jardín botánico cercano a los principales monumentos con el objetivo de mostrar a los visitantes cómo pudo haber sido el entorno vegetal de la región en la antigüedad.

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De acuerdo con registros históricos, el espacio incluía diversas especies de plantas nativas del Valle de México, así como senderos diseñados para complementar el recorrido por las pirámides y estructuras ceremoniales. El jardín también tenía una función educativa, ya que buscaba difundir el conocimiento sobre la relación entre la naturaleza y el desarrollo de las antiguas civilizaciones mesoamericanas.

Con el paso de los años, el jardín desapareció debido a cambios en los proyectos de conservación del sitio. Sin embargo, fotografías, documentos y testimonios de la época permiten reconstruir parte de su historia y comprender su importancia dentro de los primeros esfuerzos por preservar el patrimonio cultural de México.

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Especialistas señalan que esta iniciativa representó uno de los primeros intentos de integrar el entorno natural con la interpretación arqueológica del sitio, lo que hoy es una práctica común en la conservación de zonas históricas como Teotihuacan.