Cuando Pelé disputó el Mundial de México 1970, una de las jugadas más recordadas no terminó en gol, pero sí en historia: su famoso “no gol” frente a Uruguay en semifinales.
En ese partido, Pelé intentó una de las acciones más icónicas del torneo: dejó pasar el balón sin tocarlo, engañó al portero Ladislao Mazurkiewicz y lo dejó completamente descolocado. El disparo final salió apenas desviado, rozando el poste. Aunque la pelota no entró, la jugada quedó grabada como una de las más creativas y elegantes en la historia del futbol.
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El episodio se convirtió en leyenda porque representa el estilo del Brasil de 1970: juego colectivo, imaginación y espectáculo puro. Con el paso del tiempo, el “casi gol” ha sido repetido en documentales, análisis y narraciones deportivas como una muestra del genio de Pelé, incluso sin necesidad de terminar en anotación.
Hoy, más de medio siglo después, esa acción sigue siendo recordada como uno de los momentos más brillantes del futbol mundial, donde la genialidad fue más importante que el resultado final.

